Eugenio Siragusa.

Eugenio Siragusa.
Mensajes transmitidos desde el cielo a la tierra para una apertura de Verdadera Consciencia.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Yo: El Maestro del Amor.

Estoy presente y escucho silencioso vuestras conversaciones cargadas de dudas, y de incertidumbres.

Vosotros aún no podéis verme, sentirme, porque aún no ha venido el tiempo de la visitación, pero es cierto que observo junto a aquellos que están nutridos de la luz vivificante del espíritu santo los gemidos de dolorosa desesperación que atan vuestras almas.

Escucho vuestros numerosos y angustiosos porqués por cuanto os abruma y os atormenta, como si no conocieseis la causa, los móviles que edifican los efectos que atormentan vuestras carnes, que anulan miserablemente la vida, que destruyen la feliz operatividad de aquel que es afable dispensador de todo bien.

Vuestro alejamiento de las enseñanzas que os he dejado os ha vuelto estériles de los supremos bienes espirituales que Cristo así benignamente a través mío, llevó sobre vuestro mundo como prenda de amor del Padre que está en los cielos.

Os habéis vestido de arrogancia y de vergüenzas, suscitando en el templo que está en vosotros una niebla de valores corruptibles, iguales o mayores de aquellos que edificaron los gomorras y los sodomitas por los que fueron destruidos.

Habéis así rechazado el construir vuestros tesoros en el cielo, dejando a la materia el privilegio de poneros en el afán y en la desolación.

Ahora recordaréis mi nacimiento y por un momento os será patente un lejano evento que concluye con mi pasión con la gloria de Cristo sobre la cruz, después, como siempre habéis hecho, volveréis a ser ignorantes de este recuerdo y os zambulliréis en el orgasmo y en el delirio de la corrupción y de las locuras de muerte, pero yo os aseguro que pronto manifestaré como un relámpago en el cielo sereno para anunciaros la siega y la separación del grano de la cizaña. Los beatos de los perversos, los justos de los injustos.

Como os he anunciado en su tiempo, "Vendré sobre las nubes con Poder y Gloria". En aquel día aquellos que han quedado vivos en el mundo por voluntad del Padre Glorioso, los acogeré y los ceñiré con la corona de la vida eterna. Esto os digo por boca de aquel que he dejado para servirme y preparar mi retorno. Esto os digo.







                                                                                                                  1979                                                               

No hay comentarios:

Publicar un comentario